ESE PEQUEÑO APURO

Digo pequeño apuro por decir algo, porque a veces es grande, aunque depende de como lo considere uno.
A todos nos ha pasado alguna vez y en el momento mas inoportuno. Pero lo importante es como salir de ellos. Como muestra un boton:
La rotura del tacon fino en un zapato de mujer. No hay cosa mas ridicula que ver a una mujer andando de esa manera, o mejor dicho cogeando. Los hombres como no llevan tacones pues no tienen ese problema.
La mancha que deja las ultimas gotas de una meada en la bragueta en un hombre. Aqui las mujeres no deben de temer, por razones obvias.
Cuando por el campo, te viene un apreton y no hay mas remedio que abonarlo, pero Oh desgracia, no tienes papel.
Cuando en una reunion, se te escapa una ventosidad. O cuando quieres disimularlo, parece el pedo de un violinista. O cuando despues de haberte comido unas habichuelas con chorizo, se te va uno por la vagini en un cine.
Una buena carrera en unas medias negras, en las piernas de una mujer.
Un erupto en una mesa despues de beber cerveza.
El corrimiento de rimel en el maquillaje de una mujer, con lo feo que queda, pareciendose a Drácula.
Ir a pagar y que se te haya olvidado el dinero.
Saludar a veces a alguien, confundiendolo con otro.
Que alguien te salude y no te acuerdas de quien es.
Un peazo de mancha muy notoria en la falda o blusa de una mujer. Un hombre lleva esa mancha con mas dignidad. Los hombre somos siempre algo mas cochinos que las mujeres.
Que al agacharse se te descosa toda la costura posterior de los pantalones y vayas enseñando los calzoncillos o bragas si es que se llevan.
Que pises un pellejo de platano y te pegues un batacazo. Las mujeres con falda lo tienen peor, porque rapidamente tienden a taparsen si creen que se les ha visto algo.
Pisar un peazo de mierda blanda en mitad de la calle y que te hayan visto.
Todas estas cosas producen risa en el que las contempla pero un gran sofoco en el que las sufre.
Yo os invito a que conteis algunas y como habeis salido de ellas. Ya en los comentarios lo cuento yo tambien, ya que esta entrada es producto de un gran apuro que me paso el otro día. Un saludo a todos.

19 comentarios:

autora Verónica dijo...


Te voy a contar un despiste que tuve de niña.
Iba por la calle, y vi a una mujer, que se me metió en la cabeza, que era prima de mi padre, y tan dispuesta que la saludé y besé, la mujer me preguntó que como estaban mis padres, yo le dije que muy bien, y al momento nos despedimos.
A los pocos días salí de mi error, aquella mujer no le tocaba nada a mi padre.
Siempre que pasaba al lado de ella, me hacía la despistada, seguro que roja como una amapola y lo que a día de hoy no entiendo todavía es como ella me siguió la corriente...¡jajaja!
Que pases un feliz domingo
Abrazos Curro

Mercedes Pinto dijo...


Pensaré en alguna anécdota, pero ya te adelanto que como la tuya con el cura... ¡Qué manera de meter la pata!
Por cierto, tengo que visitar a Miguel Ángel, me gusta mucho cómo escribe, no como a ti, que todo te parecen pedos encadenados.
Me voy pensando, a ver, a ver si me acuerdo de algo, porque el ridículo lo he hecho como el que más.
Un abrazo.

Javier Martinez Valles. dijo...


A mi me ocurrió, hace dos días, la desgracia de llenar el cesto de compras en el "super" y cuando ya estaba en la caja enterado de la cuenta que debía pagar veo la maldita billetera VACIA COMPLETAMENTE. Muy serio pero jodido de verguenza le dije a la cajera: "Disculpe se me olvido el dinero... ahora mismo vuelvo todo a su lugar".

Cele dijo...


Me confundieron con alguien y yo no supe que decir, por que despues de un buen rato de preguntas y de un ya te llamare, me quedé tan sorprendida, que solo dije ¡ok! Y todo esto por que soy un poco despistada y no me quede con las caras y mientras me preguntaban iba pensando quien era el personaje.
Un abrazo

G dijo...


yo, cuando más verguenza he pasado, fue en una ocasión que estaba con mi padre en la parada del bus (tendría unos 20 años), cuando el bus tenía cobrador en la parte posterior, que era por donde se subía.
Pues bien, la gente se amontonó para subir al bus, subo y, haciendo a mi padre tras de mí, comienzo a tirarle del chaleco (sin mirarle a la cara, sino al suelo para evitar que me pisaran o pisar yo a alguien) diciéndole: venga, paga.
Al ver que en lugar de aproximarse al cobrador, lo que hacía era echarse para atrás, más rabia me daba y yo tirándole del chaleco: ¿pero quieres pagar ya?.
A todo esto que me dió por mirar hacia adelante y veo a mi padre (que ya había pagado los dos billetes), tronchándose de risa y mirándome, y yo, tirando de un chaleco que no era el de mi padre.
¡Dios mío, qué mal lo pasé!.
Mi padre, después de lo sucedido, me contaba:
- El hombre, miraba su chaleco, te miraba a ti y ponía cara de poker, echándose hacia atrás con cara de susto. A todo esto, me lo contaba llorando de la risa.

curro dijo...


Ahora me toca a mi:
No hace mucho este verano, al acabar de salir de una reunión en el Ayuntamiento, me agacho a recoger una carpeta que se me había caído al suelo, cuando noto que toda la costura trasera del pantalon se desgarra hasta la cintura. Inmediatamente me levanto y me pongo con el culo a la pared, observando el terreno, por si me había visto alguien. Poco a poco y con la cartera pegada al culo fuí avanzando por los pasillos, eso sí al saludar a alguien, tenía que pegar el culo a la pared, como teniendo miedo a que me atacasen por semejante parte. Pero lo peor fué al salir por la puerta, que me abordaron varias personas para hablar, pues no me podía poner contra la pared y tenia que sacar uns papeles de la cartera. Aprete el culo lo mas que pude, pero no me valió, puesto que el guardia que estaba a mi espalda se dió cuenta, y el muy hijo de su madre, en vez de guardar discreción, empezo a carcajearse, no se como no lo maté, aunque me hubiesen condenado por atentado. Al haberme dado por enterqado me fuí rápidamente a coger un taxi, para ir a casa y cambiarme de pantalones. Hay que ver, como de una tonteria como esa, hacemos un castillo, pero así somos los humanos. Otro dia contare otro que no tiene desperdicio, pero este es mas cochino. Un saludo.

Man dijo...


¡Caramba Curro hasta el día de hoy no sabía que tenías un blog! ¡Y desde el año pasado!
Anécdotas tengo un montón, vamos a ver... vamos a ver.... volvamos a ver.... hummmmm La verdad es que no recuerdo ninguna pero de todas esas que has dicho, un poco tengo de todas.
Gracias por tu visita y tu comentario yo también pienso que tú piensas como yo y bajo esa piel de manchego-murciano hay un español como la copa de un pìno.
Que lo sigas siendo y así lo muestres porque hay muchos incultos desalmados muy empeñados en destruir a España y sus valores.
Para ello solo hace falta que los que la sentimos nos quedemos quietos sin decir nada para que ellos echen porquería sobre la historia para ocultar la verdad que heredamos de nuestros antepasados.
Un abrazo valiente.

curro dijo...


Pos no que me ha emocionao el Sr. Man. Lleva toda la razon, el que no es consecuente y acepta su historia, es un renegao y de eso hay mucho. Bienvenido a esta casa y cuando quiera puede pasarse por aqui. Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...


Ay, amigo Curro, que a todos nos ocurren alguna que otra vez situaciones de este tipo.

Sin ir más lejos, el sábado salí tan normal. Notaba que la gente me miraba. Me miro a mí misma (cosa que suelo evitar para que no me entre la depre) y me veo el pantalón lleno de lamparones. Al menos 15 o 16 salpicaduras de tomate frito.

Lo de pisar una mierda o cagarruta también me ocurrió hace tiempo. Dice la tradición que trae buena suerte. En mi caso, así fue, pues obtuve una magnífica nota en un examen.

Saludos y abrazos.

cURRO dijo...


No hace mucho, en una reuniÓn informal, de varias personas charlando, cuando ya habiamos cenado opiparamente, al Presidente en cuestión, en un monento dado, se le escapó un sonoro pedo. Cuando todos nos mirabamos para aunar la reacción, el Presidente, seriamente pide perdon, diciendo que se le había ido una ventosidad. Siguió hablando como si no hubiera pasado nada, y todos seguimos como si nada, digo esto porque yo estaba preparado para revolcarme por el suelo al igual que los otros, pero el tio lo hizo con una clase que no hubo manera de regocigarse. Moraleja HAY QUE TENER CLASE HASTA PARA TIRARSE UN PEDO.

Mercedes Pinto dijo...


Bueno, aún a riesgo de repetirme, contaré la situación más bochornosa que recuerdo:
Iba paseando con mi marido por el centro, una de esas tardes de domingo que se pone la calle Larios a rebosar, y me pare en un escaparate, no paraba de pensar qué tenían aquellos zapatos para costar ¡180 euros! Total que, sumida en mi trascendental meditación, decidí volver a cogerme del brazo de mi acompañante.
¡Madre mía! ¡Ciento cincuenta metros del brazo de un completo extraño! Y el tío tan contento.
Otro abrazo.

Verónica dijo...


PARA MERCEDES:
El tio pensaría que ya tenía ligue asegurado, y sin buscarlo ¡jajaja! pensaría que era su día de suerte.
Abrazos

Mercedes Pinto dijo...


Verónica, te aseguro que lo mejor que le pudo pasar al pobre hombre es que me diera cuenta a tiempo de que me había equivocado; no soy una compañía fácil.

Carmela dijo...


Bueno Currillo, los ejemplos que has puesto casi nos valen a todos, supongo.
El que no, el del tacón, pues no uso.
El pisar caca, querer pagar y con la cartera vacía...
Salir del coche de mi ex, ira a buscar algo y meterme en el coche de otro... también.
Na, que todos escribiriamos un libro con esas cosillas.
Un biquiño grandote

curro dijo...


Esta mañana me contaba un colega, que un día, estando fuera de casa, al llegar por la noche, como ya era tarde, pues sin hacer ruido ni dar la luz se acostó, y cual no sería su sorpresa que por la mañana cuando se despertó se dio cuenta que había estado acostado con la suegra. QUE FUERTE yo hubiese pillao un trauma que hubiera terminao en el manicomio. Por lo visto el suegro estaba en el hospital y se quedó la hija a pasar la noche, yendose la suegra, y como esta pensaba que estaba sola pues se acosto en la cama de matrimonio para estar mas ancha. Lo que no dice mi colega es si hubo algo mas, QUE FUERTE es para despues colgarte.

Doña Mercedes, que si yo voy por el Zacatín hacia Bib Rambla y te cuelgas de mi brazo, desde luego que te dejo y no solo eso sino que te tiro los tejos. Jejejeje que bueno

Mercedes Pinto dijo...


Eres incorregible. Tú eres capaz de tirarle los tejos a una muñeca hinchable.
No te he contado la segunda parte. ¿A que no te imaginas la reacción de mi marido? Piensa, piensa.

Verónica dijo...


Por favor Mercedes, cuenta que me muero de la curiosidad ¡jajaja!
Buen fin de semana para tod@s
Abrazos

curro dijo...


A ver si lo adivino.
Tu marido al verte de mi brazo, hubiera pensao, esta es la mía, y dando media vuelta, se hubiera largado corriendo, como un poseso loco de contento. Desde luego nadie nos negara que imaginación no nos falta. Y no se yo ya si darte un abrazo hasta no saber lo de tu marido.

Mercedes Pinto dijo...


Pues él muy tranquilo, detrás, disfrutando de la "idílica" escena, conteniendo la risa. El muy "zorranclón", como se dice por aquí, no pensaba decir palabra hasta ver cómo salía de la situación. Así que no, no salió corriendo, disfrutó como un enano. Fíjate si estaba seguro de que yo me defendería sin problema cuando me diera cuenta. Y ya lo creo que me defendí...
Un abrazo.