EL AMANTE DE MEDIA NOCHE

Cuando nos vamos a la cama y nos ponemos en horizontal con la cabecera como compañera, nos viene a la mente multitud de recuerdos, de preocupaciones, de penas, de alegrias etc. pero si os habeis parado a pensar, casi siempre aflora el recuerdo de alguien a quien hemos amado, con quien hemos compartido vida y emociones en otro tiempo. Es el Amante de Media noche que acude a la cita nocturna. Con él revivimos otra vez esos momentos alegres, de pasión, de todo lo que hemos echo juntos. A veces y cuando el recuerdo es muy vivo, la imaginación te lleva a vivir nuevos momentos y vivencias que parece como si las estuvieras viviendo en ese momento. No quieres quedarte durmiendo para no romper ese deleite pero el sueño te vence poco a poco y te aparta de ese momento magico, metiendote en las profundidades del sueño. Algunas veces y cuando estos pensamientos han sido muy intensos, éstos se vvuelven realidad en los sueños que luego tambien se disiparan y quedaran el en subconsciente y el recuerdo, pero estaran ahí para volver a repetirsen.

24 comentarios:

Verónica dijo...


Curro, cuando me meto en la cama, primero leo un rato, después cojo mi radio pequeñita, me pongo los auriculares, y escucho algún programa en la radio, hasta que me quedo dormida.
A la mañana siguiente no es raro ver el transistor por ahí tirado y alguna vez hasta los auriculares rotos.
No se si vendrá quien has dicho, y es él quien me hace todo eso, ja ja ja.
Un abrazooo

Mercedes dijo...


¿Por qué será que, como dijo alguién muy agudo, "siempre recordamos lo que nunca pasó"? Yo también suelo irme a la cama con un libro, que muy amenudo termina evuelto en mis sábanas (me da una rabia cuando a la mañana siguiente compruebo que el marcapáginas no está en su lugar), y es que se me acaba la cobertura sin previo aviso; pero otras veces, las menos, todavía me queda un hálito de consciencia y antes de entrar en la fase REM dedico un tiempo a mis personajes. Total que, o me acuesto con mis libros o con los de otros. Al fin y al cabo, igual que tú, recordando lo que nunca pasó.
Un abrazo.

curro dijo...


Para Dña. Mercedes: Yo tambien recuerdo lo que paso y es mi tesoooooooro. Lo llevo guardado mut bien guardado en un rincon de la melona.
Para Karmen y Veronica: Ni espero ni quiero premios, eso queda para los crios de la escuela. No sabeis lo que os perdeis. Puaf la radio que te pone medio tonto y Dña. Karmen no duerma Vd. tanto que esta perdiendo parte de la vida.

Mercedes dijo...


Me fui sin preguntarte: ¿quién es el asesino? y ¿qué tal tu pobre?, bueno, lo de tuyo es un decir, porque este es el pobre de todos.
Que tienes la mala costumbre de dejarnos a medias.
Volveré.

G dijo...


Esto de la amante de media noche que acabo de leer merece una entrada más amplia que la que estoy haciendo, así que volveré para contarte la mía Curro.
Feliz almuerzo con tus compas.

curro dijo...


Ay madre, veremos lo que cuentas. Miedo me das. Sosiegate. Te advierto que soy peligroso.

curro dijo...


Doña G estoy esperando que hable Vd. sobre el amante de media noche sobre todo cuando uno se despierta a media noche.

G dijo...


Don Curro, es que no estoy inspirada.
Pero te advierto que mi amante de media noche, como que no me despierta a media noche porque si me despertase, del bufido que le daba, se esfumó el amante de media noche, el de media mañana, medio día y media tarde, la inspiración y todo.
Me gusta dormir del tirón y nada de despertarme a media noche.

G dijo...


Mi sueño comienza en la Alhambra, en un atardecer del mes de julio, bajando por la Cuesta de los Chinos.
Él caminaba a mi lado, en una perfecta sintonía de pensamiento entre ambos.
Hacía tiempo que no nos veíamos, sin embargo, los dos pretendíamos un mismo fin: Tomar conciencia de absolútamente todas las sensaciones agradables que viviríamos durante las horas que estuvieramos juntos para posteriormente, en nuestra soledad y alejados físicamente, inmortalizar aquellos momentos que se grabarían en nuestras mentes y almas durante el resto de nuestras vidas.
En ese trayecto, ambos teníamos la sensación de que el mundo se detenía ante nosotros dos, siendo los únicos que, de un modo sereno, podíamos movernos junto con el agua de dos acequias perfectamente construídas a ambos lados del camino, proporcionándonos la sensación de frescor, ligereza, libertad, paz, plenitud.
Nuestros pasos eran silenciados por el sonido de la corriente del agua a su bajada y nuestro pensamiento, sensaciones y emociones individuales se convirtian en uno solo proporcionando un sentimiento perfecto, único, del mismo modo que los instrumentos musicales se acompasan y unen para formar la melodía perfecta, única, irrepetible…
Sin mediar una sola palabra, con el fin de no destruir la magia creada en aquellos momentos, la comunicación entre ambos se hacía perfecta.
En un momento de nuestra bajada, a la altura de la torre de la Cautiva, concentrados en lo que ambos estábamos sintiendo, algo provocó nuestra distracción: se trataba una ardilla que, a dos escasos metros de nosotros, sobre unas ramas nos observaba sin el menor signo de miedo.
La ausencia de ese miedo de la ardilla nos convirtió en parte integrada de ese entorno.
(Continuará)

curro dijo...


Que bonito Doña. G que momentos vivio Uv. en ese sueño. Pero seguro que fué un sueño?. Tal y como lo cuenta parece que fue algo que sucedio en otra dimension. Siga contandolo que me tiene emocionao.

G dijo...


Sí, Don Curro Ponehuevos (porque es este su apellido ¿no?): un sueño real.
La mayoría de las veces (por no decir todas), mis sueños son reales y mis "tortazos" también.
¿Para que soñar algo que puedo vivir?. Mejor lo vivo ¿no cree?.

curro dijo...


Amos a ver yo pongo huevos y otras cosas. Tambien pongo rabos.
Parece que esta Vd. rebotá. LO que se vive y se vive de la forma que Vd. lo dice no tiene precio. Lo que hay que hacer es vivir mas.

G dijo...


Yo no estoy rebotá, ni mucho menos.
Claro que no tiene precio, sin embargo no se trata de vivir más o menos, sino de lo que vivas, que lo vivas con intensidad, con esa intensidad y eso, solo depende de nosotros, de cada uno de nosotros.

curro dijo...


Es Vd. Doña G muy apasonada por lo que se ve. Me gustaria que continuase con su sueño, porque estoy pensando en escribir una novela.

G dijo...


No, no soy apasionada Don Curro, soy analista y me muevo por matices.

curro dijo...


Estoy esperando la continuacion de su sueño

G dijo...


Don Curro, vd espera que se le de todo hecho: quiere que le demos fe, quiere que le busquemos la existencia de otra vida, por querer, quiere vd que hasta soñemos por vd. Por favor, ya le vale.
Kharmen, me alegro de leerte nuevamente.

curro dijo...


Desde luego quisiera mas cosas, asi que sea Vd. buena y cuenteme como sigue ese sueño que me tiene intrigao.

G dijo...


Afú Curro, no tengo ganas de soñar. Es que el tema de Tu Desasosiego, me ha cortado todos los sueños.
Tranqui, que ya lo seguiré.

G dijo...


(Continuación)
El despertar de aquella llamada de atención hacia la ardilla provocó (adivino, por el gesto de su rostro, que a él tamién) entre ambos una sacudida de toma de conciencia de esa comunicación extraña que nos acompañó durante toda la bajada hasta el puente árabe del rio Darro que llevaba directo al Ladrón de Aguas.
Una comunicación en la que ambos abrimos las puertas de par en par para poder meternos el uno dentro del otro y abrazar con el alma todas aquellas sensaciones, emociones y sentimientos.
Nuestros corazones se aceleraban, podíamos atravesarnos con nuestras miradas.
Me tendió su mano para bajar uno de los escalones más pronunciados del puente árabe y en ese momento advertimos de que ya no había marcha atrás ante todo lo vivido.
Su mano firme me transmitió el deseo físico de hacer realidad todo lo que, en la bajada por la Cuesta de los Chinos, sentimos. Yo también lo deseaba, era lo que más deseaba en esos momentos.
Se abrió la puerta del Ladrón de Aguas y, como si se tratase de magia (los sueños son mágicos), atravesando el patio de la casa nazarí donde se encontraba ubicado el Ladrón de aguas, subimos un tramo de escalera y, a la derecha vimos un nombre de habitación: El sueño de Isabel. Una habitación con una pequeña ventana desde la que se distinguia la Alhambra, en un entorno irreal, en un ambiente jamás visto por mis ojos: muebles nazaríes, temperatura perfecta, un baño árabe con una especie de piscina construida de cerámica nazarí invitaba a tomar un baño relajante, cortinas a juego con el ambiente, un lecho que invitaba a ser usado, una bandeja, vasos y tetera humeante con un recién hecho té llamado “el sueño del califa”.
La puerta se cerró tras de mi.
Fue entonces cuando desperté del sueño.
Me aferraba a continar el sueño sin conseguirlo descubriendo pues, que el amante de media noche solo podía tener ese final:
Irreal, perfecto en mi sueño e inexistente en la vida real…

curro dijo...


Joer que bonito. Yo tambien tuve uno asi y quedo atrapado en el tiempo.

G dijo...


Pues siento decepcionarle pero el galán de mi sueño, no era vd precisamente Don Curro.

curro dijo...


Podias haberme echao una mentira piadosa y yo por un momento haberme subido a una nube, para contemplar desde alli tu sueño.

G dijo...


Las mentiras solo se echan en el tema sexo jajajaja